lunes, 16 de abril de 2012

Carta de Piermario Morosini † a Teófilo Gutiérrez



“Hola, Teo...

Te saluda Piermario Morosini, decidí escribirte porque estuve pensando y encontré que tenemos algo muy importante en común, algo que hoy solo los dos podemos experimentar, algo que debo hacerte saber.

Somos jóvenes, tú eres mayor que yo por apenas unos meses, en eso nos parecemos, y ambos saboreamos muy temprano la gloria y el reconocimiento por escoger un trabajo que además es nuestra más grande pasión: jugar al fútbol. Pero no, no es eso a lo que me refiero, querido Teo.

Tampoco estoy hablando del fin de semana pasado, cuando ambos fuimos portada en los diarios deportivos más importantes de varios países. Cumplimos el sueño de cualquier chico que por primera vez patea un balón, pero no, tampoco es eso, muchos otros también han pasado por allí.

Otros dirán que los dos debutamos en primera en el 2006, tú para el Junior, yo para el Udinese. ¿Casualidad? Sí, o no sé, lo cierto es que sabemos que para llegar tuvimos que empezar, como tantos, peleando nuestro lugar en el equipo más humilde de nuestra tierra, de ceros, lejos de los vanidosos torneos profesionales, de las cámaras, de los periodistas y empresarios: tú en el Barranquilla F.C., yo en el achicado Atalanta de Bérgamo. Es la historia de muchos como nosotros, de eso tampoco quiero hablarte.

Soy centrocampista y en mi posición casi siempre los técnicos buscan hombres de experiencia, así que fui relegado en el Udinese, el club que me vio y me compró. Ese equipo que me llevaba a primera luego me cedió a segunda: pasé por el Bolonia, el Vicenza, la Reggina, el Pádova y finalmente el Livorno.

Pero tú, Teo, qué diferente ha sido la vida contigo. Aunque el Junior te proscribió a la suplencia por varios meses, eres delantero y en tu posición casi siempre los técnicos buscan hombres jóvenes, rápidos y con hambre, te dieron constancia y en dos temporadas pudiste demostrar tu calibre: fuiste goleador con prominencia, a ti llegaron los micrófonos, las cámaras, la fama.

¿Qué será entonces, Teo, eso que tenemos en común? Al igual que tú, yo también jugué para mi país, Italia. Pero no es eso, mira cuán distintos somos: tú jugaste en la selección absoluta, marcaste goles e incluso haciéndote expulsar volvías a ser convocado al cumplir la sanción. ¿Yo?, yo jugaba en las categorías menores y apenas alguien, que se había detenido en mi trabajo, quiso llevarme poco a poco a la gloria de debutar en la azzurri junto a los grandes: Del Piero, Buffón, Cannavaro, Pirlo, Gatusso, Zambrota, Totti, campeones mundiales. Pero no llegué. Tú enfrentaste a estos y a otros más grandes, yo esperaba, Teo, lo que a ti te llegó en un abrir y cerrar de ojos.

Con tus goles vino la posibilidad de jugar fuera de tu país. Fuiste a Turquía y no te acoplaste, te peleabas y querías volver porque extrañabas tu familia, los consejos sabios que más atiendes: los de tu padre. En eso nos parecemos, ¿sabes?, yo extraño a mis padres y a mi hermano, ellos murieron cuando yo estaba muy joven y nunca pude tomar un avión para verlos, para que me vieran. Pasé por tantos equipos que nunca eché raíces, siempre fui prescindible, nunca pertenecí. Y tuve que seguir sin ellos, Teo. Nos parecemos en eso, digo, pero no es lo que me tiene pensando.

Si te detienes a ver, tuviste todo lo que yo quise. Tuviste en tus manos a Racing: una de muchas oportunidades. Qué lindo hubiera sido ser el ídolo de cientos de miles en los estadios, que una hinchada entera coreara mi nombre como el tuyo, que me pidieran, que me dibujaran un trapo, darme trompadas con un compañero el miércoles y salir titular el domingo, ser expulsado varias veces por tonterías y otra vez, una y otra vez, ser convocado. Y recibir el apoyo irrestricto de una institución, tener una barra, un representante y un padre que terciaran por mí. Pero eso es mucho pedir, no soy una estrella como tú, solo soy un obrero. Para mí, simplemente, qué lindo hubiera sido una segunda oportunidad.

Mira, Teo, cómo son las cosas: la única vez que salí de la cancha en medio de una estruendosa ovación fue, de hecho, la última vez. Quién iba a pensar que estas historias, la tuya y la mía, se vinieran a unir cuando nos jugábamos, sin saberlo, la fecha más importante. Sí, ambos dejamos a nuestro equipo con diez. Y sí, ambos salimos de la cancha con la insufrible zozobra de no saber nuestro destino. Sí, eso lo vivimos, pero es en otra cosa que estuve pensando, por lo que me decidí a escribirte esta carta, porque tenemos en común algo mucho más importante, algo que solo los dos podemos experimentar y que debía hacerte saber: nuestro corazón falló, nuestro cerebro no respondió. Estamos muertos”.

Andrés G. Borges
En Twitter: @palabraseca

*Publicado en el portal Kien & Ke: http://bit.ly/HODDlR y en Futbolete.com http://bit.ly/HR0jDY

19 comentarios:

  1. Que buen escrito, ojalá Teofilo lo leyera y se diera cuenta de todo lo que pierde por solo no tener la cabeza en la tierra, como quien dice nadie sabe lo que tiene hasta que no lo pierde.. felicitaciones
    @santwilliam

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  2. Amigos no le pidan a Sr. Teofilo Gutierrez que lea este excelente articulo,por una razon bien simple: no sabe leer

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    1. Coño de Madre, Ël si sabe leer y de seguro que mas que tu pobre ignorante!!

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  3. ufff excelente post, ojala el ridiculo cabeciduro del Teo lo leyera alguna vez y la volore la 2da oportunidad que tenga en el siguiente equipo...

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  4. Simplemente, maestria literaria.

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  5. Ojala alguien pudiera hacerle llegar este articulo a Teofilo para ver si de pronto se puede dar cuenta que esta cometiendo un error con su vida pero, lo mas difícil es saber que no va a cambiar por su soberbia y se ego.

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  6. Tremendo escrito, Muy bueno y sobre todo para reflexionar, Saludes!

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  7. hola me gusto mucho tu escrito,...hablas con toda la verdad!! él debería considerar tantas cosas en su actitud y madurar mucho...el futbolista tiene que ser depotrtista, pero ante todo, persona...
    te felicito desde bogotá, colombia
    salu2

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  8. Me quito el sombrero. Articulazo! Gracias por brindarnos la posibilidad de leer esta obra literaria

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  9. Muy buen post, excelente escrito y gran reflexión; sin embargo considero que la imagen raya entre lo morboso y lo irrespetuoso. No creo que nos gustara que se publicara una foto como esta, si fuera algún miembro de nuestra familia la víctima de tan lamentable incidente. Por mucho que la familia de Morosini no lo lea, no lo vea y demás argumentos que puedan utilizar, se podía hacer la misma reflexión con una imagen totalmente diferente.

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    1. Aunque elegí esa foto por una cuestión informativa y de contexto (porque en ninguna parte del post hablo de que Morosini sufrió un infarto en plena cancha), le confieso que me senté a escribir solo luego de ver esa foto. Me conmovió, me perturbó. Ahora, para el caso, me hubiera resultado más ofensivo poner el escupitajo de Teófilo a Pitana, o las trompadas, o las señales que le hizo a la barra de Boca.

      Por lo demás gracias, Mauricio. Saludos.

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  10. EN MI OPINION LO DE TEO ES CULTURAL,SIEMPRE LO DIJE, AL JUGADOR COLOMBIANO LO ENDIOSAMOS Y EL POBRE SE CREE MEJOR QUE PELE, UNOS CUANTOS GOLES EN EL EXTRANJERO Y ES MEJOR QUE MESSI,COMEN POLLO DONDE ANTES COMIAN HUEVITO Y YA SE CREEN LO ULTIMO, GANAN DOLARES Y ESO ES LO ULTIMO. EL GOLPE ES FUERTE CUANDO SALEN DEL PAIS Y MAS SI PROVIENE DE BARRIOS SUBNORMALES

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    1. me parece que no sabes absolutamente nada de lo que estas hablando. porque a asprilla, valderrama, o es mas a Falcao no les paso lo mismo. esto es un problema personal si alguien tiene la culpa de lo que le pasa ese es el mismo Teo que no es consecuente con lo que dice ser, y la idiosincrasia de la que hablas es la del argentino que ellos si son expertos en elevar el ego de sus jugadores.

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  11. Excelente, espectacular, maravilloso. Eres un duro.
    Saludos: @unrodriguezmas

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